La verdad, según quien mire
La realidad sesgada
CUADERNO NOIRFICCIÓN
Ros Ruimen


La verdad no es una. Ni siquiera es múltiple.
La verdad es un reflejo que cambia con la luz y con los ojos que la miran.
Lo que para una persona es traición, para otra puede ser defensa.
Lo que para un hijo es abandono, para una madre puede ser supervivencia.
Y lo que para un testigo parece crimen, para quien lo comete puede ser justicia.
Ahí es donde empiezan las historias que me interesan.
No en los hechos limpios, ordenados y fáciles de explicar. Sino en ese punto incómodo donde varias versiones pueden parecer ciertas a la vez. Donde alguien cuenta lo ocurrido desde el dolor, otra persona lo hace desde la culpa y, tal vez, una tercera desde la necesidad de justificarse.
Hay tantas versiones de un hecho como personas implicadas.
Y ninguna es la verdad completa. Ni siquiera juntas.
Por eso la novela negra me atrae tanto. Porque no se conforma con preguntar qué pasó. También pregunta quién lo cuenta, qué oculta, qué necesita creer y hasta dónde está dispuesto a llegar para sostener su versión.
La literatura lo sabe bien.
Por eso me interesan las historias que no se aclaran del todo, las voces que se contradicen y las decisiones que no caben en una etiqueta. Esas historias en las que el lector no solo busca una respuesta, sino que empieza a sospechar de su propio juicio.
Porque tal vez la verdad no está para contarla.
Sino para dejar que se intuya… y que incomode.
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Novela negra · Suspense psicológico
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