Establecer un vínculo auténtico se ha vuelto un acto de resistencia.
Entre la necesidad de pertenencia y el miedo al rechazo, se despliega un escenario complejo donde la autoestima y el entorno dictan las reglas del juego.
No se trata solo de estar acompañados, sino de entender por qué, a veces, el camino hacia el otro parece una montaña imposible de escalar.
